Los síntomas suelen aparecer en trabajadores cuya tarea incluye los movimientos repetitivos de la muñeca, lo que puede provocar inflamación ligamentosa y compresión nerviosa, aunque otras causas como fracturas o lesiones también pueden estar en el origen del STC. La clínica aumenta con la actividad de la muñeca afectada (habitualmente la dominante) y puede remitir sacudiendo o masajeando la muñeca o elevando el miembro afectado (por mejora del retorno venoso y descompresión). Si progresa lo suficiente, el síndrome puede provocar atrofia de la musculatura de la eminencia tenar (la situada junto al dedo pulgar) que limita de manera importante la funcionalidad de la mano afectada.
Los síntomas comienzan gradualmente, con sensaciones de calor, calambre o entumecimiento en la palma de la mano y los dedos, especialmente del pulgar y de los dedos medio e índice. Algunos pacientes sienten los dedos hinchados y torpes, a pesar de no presentar inflamación objetiva. Los síntomas a menudo aparecen primero durante la noche, con sensación de adormecimiento de las puntas de los dedos. Suelen despertar sintiendo la necesidad de sacudir la mano. A medida que los síntomas se agravan, los pacientes comienzan a sentir el calambre durante el día. Hay dificultad para agarrar objetos pequeños o realizar otras tareas manuales. En casos crónicos o sin tratamiento, los músculos de la base del pulgar pueden debilitarse o atrofiarse. Algunas personas no pueden distinguir el frío y el calor. A veces el dolor se manifiesta en la parte superior de la mano y muñeca. Otras veces la mano se queda dormida.
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